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TDAH es uno de los trastornos del neurodesarrollo con mayor prevalecía en niños

TDAH es uno de los trastornos del neurodesarrollo con mayor prevalecía en niños

Llegando a afectar a un 5% de niños menores de 18 años a nivel mundial. Sin embargo, no sólo los niños se encuentran afectados por este trastorno.

Recientemente se ha observado que este trastorno persiste hasta la adultez y llega a afectar a un 2.5% de adultos mundialmente (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013), teniendo un gran impacto en la vida cotidiana de las personas que lo padecen.


¿Cuáles son sus síntomas?
El Trastorno por déficit de atención e hiperactividad se caracteriza por la presencia de 3 grupos de síntomas – inatención, hiperactividad e impulsividad – que no concuerdan con la edad del individuo y que persisten durante 6 meses como mínimo teniendo efectos negativos en sus actividades y vida cotidiana. A continuación, explicaremos los síntomas específicos que conforman estos grupos:

  • Inatención
  • Tiene problemas para poner atención a detalles, llevando a descuidos o errores en el trabajo o actividad a realizar.
  • Muestra dificultades para mantener la atención en la actividad o trabajo realizado.
  • No presta atención o escucha a las personas cuando se le habla de forma directa.
  • No sigue instrucciones y no termina las actividades o tareas
  • Tiene dificultades para organizar sus tareas y actividades
  • Evita hacer tareas que requieran mantener por largos periodos de tiempo la atención
  • Pierde fácilmente las cosas
  • Se distrae fácilmente por otros estímulos
  • Olvida qué tiene que hacer
  • Hiperactividad – Impulsividad
  • Es inquieto, está en movimiento todo el tiempo
  • Se levanta de su asiento cuando debe estar sentado
  • Corre o trepa cuando no es apropiado
  • Es incapaz de hacer actividades en donde se necesita estar quieto o tranquilo
  • Siempre está en movimiento
  • Habla demasiado
  • Responde antes de escuchar la pregunta completa
  • Tiene problemas para esperar su turno
  • Interrumpe o se entromete en actividades de otros

Si usted nota que su hijo o usted mismo muestra muchos de estos síntomas, es necesario prestar atención a la forma en la que estos síntomas afectan sus actividades y vida diaria. Es necesaria la atención profesional únicamente cuando estos síntomas imponen dificultades para que pueda
realizar sus actividades de la vida diaria.


¿Cómo se diagnostica de TDAH?
El diagnóstico de TDAH debe realizarse por un médico o psicólogo después de realizar diversas observaciones, entrevistas y evaluaciones. Este proceso puede ser lento, sin embargo, es necesario para poder identificar las características del problema y descartar alguna otra enfermedad.

¿Cuáles son las causas?
Aunque existe la creencia de que este trastorno no existe, es muy importante aclarar que es un trastorno debidamente identificado, es decir, SI EXISTE. Se ha observado que personas que sufren este trastorno, presentan cambios en la estructura y funcionamiento de su cerebro, en específico en áreas frontales, cuerpo estriado y cerebelo. Además, se ha observado que existen cambios en la forma de trabajar de los circuitos cerebrales encargados de regular el movimiento, controlar la atención, controlar impulsos y encargados de regular las emociones y la motivación.

Por otro lado, también se ha observado que el origen de este trastorno está relacionado con factores genéticos – se calcula que al menos 26 genes están involucrados en su desarrollo – y ambientales, que incluyen complicaciones en el parto, exposición diversas enfermedades que causan daño al cerebro,
accidentes cerebrales, exposición a sustancias tóxicas – como pesticidas o plomo -, entre otras.


¿Cuáles son los tratamientos para TDAH?
Es muy importante que el tratamiento sea prescrito por un profesional de la salud que pueda llevar un seguimiento regular del trastorno, para poder realizar ajustes al plan de tratamiento y que realice las modificaciones pertinentes para poder brindar a la persona una mejor calidad de vida.


Normalmente, existen 2 tipos de tratamiento para este trastorno: el tratamiento farmacológico y la intervención psicológica. Sin embargo, día a día se ha visto que existen nuevas intervenciones que se muestran prometedoras para el tratamiento de este trastorno, entre ellas se encuentra la estimulación magnética transcraneal.


En el caso de las intervenciones farmacológicas, se ha observado que los estimulantes del sistema nervioso central son muy efectivos para reducir los síntomas de hiperactividad, falta de atención e impulsividad; sin embargo, también se ha observado que pueden tener efectos secundarios en algunos niños.

Por esta razón, se pueden recetar otros tipos de medicamentos no estimulantes o antidepresivos, sin embargo, se requiere una valoración extensa y su venta está estrictamente controlada. Por otro lado, las intervenciones psicológicas han mostrado ser efectivas en el tratamiento conductual, entre las más efectivas se encuentran aquellas que entrenan la conducta de los niños para mejorar su interacción social, desempeño académico y su conducta; sin embargo, es importante destacar que siempre se deben realizar con la supervisión médica y psicológica, ya que no tienen el mismo funcionamiento que un fármaco.

Finalmente, se ha visto que otras técnicas pueden ayudar a la regulación del sistema nervioso central en estos desórdenes, entre ellas, la estimulación magnética transcraneal que ha mostrado funcionar de forma segura y ha mostrado mejorar en funciones de memoria, mantenimiento de la atención, control de impulsos y control motor de individuos con este trastorno; por lo que brinda una mayor alidad de vida al paciente y a las personas con las que convive, es decir, familia, amigos y compañeros.

Referencias
American Psychiatric Association. (2013). Neurodevelopmental disorders. In Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., pp. 31–86). American Psychiatric Association.
Acosta, M. T., & Leon-Sarmiento, F. E. (2003). Repetitive transcranial magnetic stimulation (rTMS): new tool, new therapy and new hope for ADHD. Current Medical Research and Opinion, 19(2),
125–130.

Bauermeister, J. J., Matos Román, M., & Salas Serrano, C. C. (2018). Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. In J. C. Arango Lasprilla, I. Romero García, N. Hewitt Ramírez, & W. Rodríguez
Irizarry (Eds.), Trastornos psicológicos y neuropsicológicos de la infancia y la adolescencia (1a edición, pp. 313–328). Ciudad de México: El Manual Moderno.
Weaver, L., Rostain, A. L., Mace, W., Akhtar, U., Moss, E., & O’Reardon, J. P. (2012). Transcranial
Magnetic Stimulation (TMS) in the Treatment of Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder in
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In M. G. Yáñez Tellez (Ed.), Neuropsicología de los trastornos del neurodesarrollo. Diagnóstico,
evaluación e intervención (1a edición, pp. 1–26). Distrito Federal: Editorial El Manual Moderno.

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